No escupa, la saliva lo mantiene sano

Escupir no es saludable. No sólo que se le seca la boca. El sistema de defensas en la cavidad bucal se desequilibra, lo que puede llevar a la formación de caries, parodontitis, entre otras.

“La saliva mantiene en equilibrio la microbiología de la boca y posee una importante función de control”, destaca Gerhard Meyer, catedrático de odontología de la universidad alemana de Greifswald.

La ciencia, sin embargo, avanza de forma pausada en la investigación de las múltiples características de la saliva, que no solamente se encarga de remineralizar la dentadura, sino que además cura heridas, da pistas sobre enfermedades y desenmascara a asesinos.

“Hasta los cavernícolas sabían que es bueno estimular la salivación”, explica. En esqueletos que datan de hace 23.000 años quedó demostrado que en aquella época se acostumbraba chupar guijas como si fueran caramelos, para estimular la digestión.

En cada mililitro de saliva viven unos cien millones de bacterias, de las cuales han sido identificadas hasta ahora unas 600 especies. Muchas de ellas tienen una función protectora, pero otras pueden perjudicar.

“Cuando estas bacterias encuentran un cavidad, como los bolsillos parodontales, donde no reciben aire ni pueden ser arrastradas por la saliva, pueden dañar no solamente el maxilar sino acceder a través de la corriente sanguínea a todo el cuerpo”.

Hoy en día es un hecho que cada vez más gente se queda sin saliva. En Alemania, por ejemplo, un cuarto de la población sufre por lo menos parcialmente de sequedad bucal originada por medicamentos, diabetes o radioterapia. En estos casos se puede volver a estimular la salivación a través de chicles sin azúcar o medicamentos.

Una vez propagadas en el cuerpo, las bacterias de la parodontitis o de las caries pueden causar en el peor de los casos infartos, inflamación de miocardio o trastornos de coagulación sanguínea.

“Los cardiólogos consideran la cavidad bucal una zona de alto riesgo”, señala Meyer. En experimentos con animales se han hallado conexiones entre las bacterias de la parodontitis y enfermedades cardiovasculares, incluidos el infarto y el derrame cerebral.

También se ha detectado una relación entre las enfermedades de la encía de las madres con los partos prematuros y el bajo peso de los recién nacidos. “En este caso no sabemos aún si una cosa lleva a la otra o si ambas son señales de cambios hormonales durante el embarazo”. Meyer destaca en este sentido la importancia de la higiene bucal durante la gravidez.

Las cualidades de la saliva como instrumento de ayuda en la criminología son reconocidas. Al igual que ocurre con el cabello o los restos de piel, en la saliva se puede detectar las huellas genéticas (ADN) que pueden dar la pista de un asesino, un violador pero también las de un padre biológico.

Debido a la alta concentración de proteínas en la saliva también está siendo investigada para el diagnóstico de enfermedades. Cuánto más fácil sería en el futuro poder determinar la existencia de sida, diabetes o de un embarazo mediante una sencilla muestra de saliva. Hasta ahora hay dificultades debido a que el flujo de saliva y la concentración de proteínas no son constantes, sino que oscilan.

Científicos de Estados Unidos trabajan con denuedo para identificar a través de la saliva tumores de mama o boca con la ayuda de cierto tipo de moléculas, las llamadas de ARN mensajero.

De este modo se simplificaría el proceso de diagnóstico temprano y la fase posterior al tratamiento. En Estados Unidos está siendo armado un gigantesco banco de datos con análisis de saliva en el que se catalogarán todas las proteínas salivales.

La saliva también tiene un efecto sencillo y benéfico, como comprobaron especialistas holandeses en julio pasado en Amsterdam. La proteína histatina, un péptido antimicrobiano presente en la saliva, acelera la curación de heridas. El viejo remedio casero de escupir en una lastimadura funciona de verdad. “­Pero tiene que ser la propia!”, advierte Meyer. Cadena Global/DPA